DESDE ESE DIA...

Desde ese día, que pude mirarme al espejo, sin miedo de encontrarme cara a cara con mi pequeña y singular figura, descubriendo en mi silueta la inmensidad de nuestro Creador, aprendí a descubrir el valor oculto dentro de cada ser que existe, porque en cada uno de ellos, está el sueño de Dios...
 
Desde ese día, en que aprendí a creer en mí misma, en lo que soy, en aquello que puedo realizar con mis pequeñas manos, en la vida que logro dar, aún sin haber engendrado; en los pasos que doy, quizás cortos, que parecen a veces no avanzar, pero con pisadas tan firmes que muchas huellas en los corazones por donde voy, han dejado; creo que no existen los imposibles, que cada día trae su afán, que aunque muchas veces me sienta cansada y no logre más que apreciar un par de huellas en el camino, es porque Dios me lleva en sus brazos, El conmigo siempre está...
 
Desde ese día, en que entendí por qué debo levantar siempre mi mirada y ver hacia arriba, para descubrir en cada rostro que contemplo, la presencia de un Dios, que se refugia en cada corazón que a mi lado camina... y en ese querer ver los ojos de los demás, aprendí a trascender cada momento que vivo, a ver más allá, y comprendí que desde abajo se ve más la grandeza del cielo, porque entre más pequeña me siento, más grande ante el Amigazo me veo...
 
Desde ese día, en que sentí que no importan las apariencias, lo externo ni lo material; cuando logré superar las miradas y comentarios que a veces sin pensarlo, nos ofrecen los demás... ahí, aprendí a descubrir mil motivos más para ser feliz, me asombro con cada detalle, sonrío a cada instante, puedo ver en los otros, tantas riquezas que ni ellos mismos logran apreciar, encuentro en cada latido de mi corazón, un nuevo sentido para vivir, y dar sin pensar lo mejor de mí...
 
Desde ese día, en que descubrí la perfección de Dios, en aquello que ante el ser humano se ve demasiado imperfecto; aprendí a aceptar mi humanidad y la de los demás, a que se puede caer, levantarse y continuar una y otra vez; entendí que la perfección no consiste en la belleza material, ni mucho menos en el nunca fallar; si no en todo lo que con nuestra vida, desde nuestra propia humanidad y fragilidad, logramos transformar... Desde ese instante aprendí a creer en las luchas que hay en el alma, en los sueños de libertad y sobre todo en esa búsqueda que muchos tenemos, de anhelar encontrar la paz interior y la auto realización personal.
 
Desde ese día, en que me sentí amada por Dios, así tal y como soy... fue cuando logré ver con el corazón, lo que es invisible a los ojos…Aprendí a darme sin medida, a creer en cada persona que a mi lado camina, y quise ser fabricante de sueños, grandes y pequeños, pero todos posibles de hacer realidad, porque nada hay imposible para el que tiene Fe y en el Amigazo sabe confiar...
 
Desde ese día, en que llené mis vacíos del amor de Dios, entendí porque así tal y como soy me pensó y me soñó; ahora ya sé porque vivo, y me gozo en lo pequeña que soy; he aprendido a creer en cada ser que existe, porque puedo ver en ellos el amor de Dios; disfruto mis momentos de soledad, sé porque ocurre cada cosa, aún las que me hacen reír y llorar; todo tiene su razón, tal vez sea simplemente el aprender a Creer y esperar...
 
Desde ese día, ya no me veo en un espejo añorando ser como los demás, no quiero una figura perfecta, no busco nada terminado, todo por mí misma lo quiero lograr... porque me gozo viendo reflejada mi humanidad, me reanima ver mi fragilidad, así, puedo descubrir la grandeza que encierra el alma de los demás, y descubro en su mirada cosas que ni ellos mismos logran contemplar...
 
Desde ese día, aprendí algo que me ha hecho encontrarle un sentido a mi vida, y es que PUEDO CRECER EN LA MEDIDA QUE CON MI EXISTIR LOGRO HACER CRECER A LOS DEMÁS...

KARY ROJAS